The Chemical Brothers - Believe http://www.youtube.com/watch?v=ffJ3QVrRcno
The Chemical Brothers - Believe http://www.youtube.com/watch?v=ffJ3QVrRcno
Feminazis stole my icecream.
— Hackney Citizen - A Tale Of Two Cities
- Mamá, tengo que decirte algo.
- ¿Eres lesbiana?
- Eh… ¿Qué?
- ¿Eres heterosexual, bisexual, transexual? ¿Eres un transformer?
- Soy negra.
Ever notice how many things look like genitals at first glance?
— Querida feminazi de 13 años (del blog Todas somos Yoko Ono): http://todasomosyokoono.blogspot.co.nz/2013/04/querida-feminazi-de-treces-anos.html
Fragmento de Ara Proyect, reportaje sobre la producción musical en Aragón. Capítulo 3, sobre la forma de promoción y difusión cultural actual: Vídeo online, redes sociales, cartelería, crowdfunding…
Estoy encantada con el ecosistema creativo que Zaragoza Activa trata de impulsar en una de las zonas más degradadas del Casco Histórico de mi ciudad, no lo dudéis. Eso no quita para que me molesten algunos gestos descarados clasistas de algunos hipsters que ahora se dejan caer por el entorno de Las Armas. Repito lo de “algunos”.
Ayer tuvimos ocasión de disfrutar en un ambiente sereno del concierto de los geniales Fee Reega y The Great Park en Lasala-Zaragoza, uno de los locales más interesantes promocionados por el ayuntamiento en su intento indirecto de regenerar la zona del Gancho.
Esta zona de la ciudad es ya famosa por “no parecer Zaragoza”. “Es fresca, moderna”, me decía ayer una de esas que aunque nació aquí echó raíces adultas en otro lugar y siempre que puede aprovecha para renegar del erial poco inspirador que le resulta esta urbe instala en pleno valle del Cierzo. Punto de vista con el que, por si no lo sabíais, discrepo. Ya me extenderé más en otra ocasión en eso.
El barrio del Gancho parece de otro país no solo por lo pincha que han dejado la nueva plaza de la Música para que los modernos de provincias tengamos un lugar donde respirar. Está, desde hace más de una década, compuesto por gentes de multitud de nacionalidades y culturas diferentes entre sí. Es, en efecto, distinto de la Zaragoza de la calle Alfonso, incluso de Valdespartera. Así veía el Gancho hace diez años cuando me aventuraba a pasear por sus calles olvidadas.
Al lío, que me pierdo. Pues bien: cuando Fee Reega -alemana residente en Asturias y ahora música errante, junto con The Great Park, por España y Portugal- desentonaba magistralmente su cuarta o quinta canción (o sexta o novena, ya no me acuerdo), uno de estos habitantes pre-gentrificación se acercó con cuidado a la puerta ante la mirada curiosa de la cuadrilla de modernos que poblaban modernamente el moderno interior del lugar. Fee Reega se giró y le animó a pasar. Es bonito ver un entendimiento en vivo y en directo así entre colgados de familias diferentes.
El tipo abrió la puerta, se frotó las manos y dijo “venga, un ratico, a ver qué suena aquí”, o algo por el estilo. Y aquí es cuando llega el gesto clasista que me enervó la espina dorsal anti-modernos-gentrificadores-que-no-se-enteran. Una chica se muestra molesta y se dirige a otra. “Ya está aquí este tío”, le dice. Nosotras lo comentamos también. “Ya están los hipsters quejándose de que los gitanos les invaden su burbuja”, nos dijimos con una mirada.
A ver, que igual el tío era un pesado realmente. Que igual les había liado algún numerito, podría ser. Pero a mí me sorprende que ese exquisito trato proto-europeo que exhiben muchos por estos lares -me parece perfecto, va sin ironía- se pueda traducir en un desprecio público así a un vecino. Me sorprende que siendo tan cultos, tan leídos, tan viajados, tan sensibles, tan tan tan reutilizadores de los retazos culturales más inesperados… no encuentren interesante -ya no digo excitante, como nos pasa a las horizontales- que un habitante del afuera inesperadamente pase la línea que separa dos mundos opuestos.
Bueno, estoy generalizando, lo cual está fatal. Sobre todo porque al final la historia terminó sencillamente bien, correcta. Cuando Fee Reega dijo en su letra “en una pausa me voy y huelo tu pijama”, el gitano atraído por los modernos sonrió y también nos miraba sonreir. La canción de la chica que solo escuchaba palabras de amor cuando su novio daba las noticias en el telediario terminó. El aventurado subclasado aplaudió, saludó afablemente a un barbudo -parece pues que sí era ya un conocido del lugar- y salió por donde había entrado.
Ya está. Eso es todo.
Quizá lo que pasa al final es que lo hipster como tal, con esas definiciones sofisticadas que tratamos de buscar -yo por lo menos estoy tirando a obsesionada con eso-, no existe. O por lo menos no se encuentra bajo una vestimenta curada en mercadillos de segunda mano. Quizá intuimos más potencia bajo este enigma de la que hay. O quizá pasa que los hipsters también son humanos y, como en todos lados, hay quien no ve la multicapa en ciertas situaciones. La verdad, yo tampoco intento hacerlo siempre. Sería muy cansado.
La primera vez que me hicieron ver un vídeo de Fee Reega no podía creer lo que veía. Una filmación de andar por casa y una tipa que empieza a cantar como si fuera una loca escapada del grupo de hippies neorurales de cualquier ciudad de la Europa verde diciendo “todo lo que tienes que se puede chupar te lo he chupado”.
Bien, pues tras escucharla con detenimiento he de decir que me encantan sus historias surrealistas -y no por eso menos cotidianas- del primer mundo llenas de sexo literal -y otras cuestiones relacionadas con carnes- y contadas tanto en lo sonoro como en lo audiovisual muy en plan a su bola total.
Hoy 18 de abril a las 21h, Fee Reega toca en LASALA de Zaragoza y yo muy a pesar mío me lo pierdo, pero si tú andas por la ciudad con un hueco a esa hora te recomiendo que vayas. Y luego si quieres me lo cuentas.